Letrillas

En esta página, a modo de repositorio, recopilaré mis literaturas, al lado de la chimenea, mirando al mar, o sobre alguna montaña...



06-07-2017
Siempre creí en las situaciones de días como hoy, cuando el tiempo de fuera se parece de manera infinita a lo que sientes dentro.
Llueve, como hacía tiempo que no veía, llueve de manera ruidosa sobre el cristal de mi ventana. Pero esa sensación de vendaval, queda lejos de ser agresiva o fría, porque la temperatura es cálida.
Será que el cielo escucha y dibuja los días como los sientes por dentro, o será que sientes de acuerdo a lo que te dan los días. Sea como fuere, es lindo el sentimiento que hoy llevo por dentro.
Llueve, y el agua recorre de manera rápida los bordes de las calles mientras limpia lo que a su paso discurre, se siente libre pese a que la velocidad la dirige de manera veloz calle abajo.
Llueve fuera y yo siento dentro...

25-06-2017
Recorrer el campo en compañía te aleja del silencio sin embargo, te enseña a ver el monte desde las entrañas. Los abrigos de las rocas recuperan su esencia, cuando el pastor te relata sus noches frias cuando el calor no era otro que el corazón del animal que tenía cerca. Los gamones dibujan los lados del carril, nadie los corta como antaño cuando el cerdo esperaba en la corte su manjar; ahora se secan en el hastío de la sequía sin que haya animal alguno esperando ser cuidado en el día a día del pueblo. Un año más los jarotes suben y bajan, laderas y carriles les reciben como si fueran los amos que guardan y aman el monte, desde el respeto y la enseñanza a las generaciones que afloran hoy a la vida.
 
13-04-2017
Sopla el viento de levante y ella habla, más sus labios no dejan salir palabras.
Se desgasta, quiere, más nadie descrifa lo que sus sonidos aguardan...

11-04-2017
Sube por escaleras del Salvador, corriendo mientras escucha el recorrer del Huécar entre los escalones ficticios que lo dibujan a los pies de la muralla. Olivo en mano, la tarde anterior el abuelo lo había cortado de manera cuidadosa sabiendo que para ella era algo más que una rama, de la que las hojas salían de manera irregular. Llegaba tarde, el ritual de vestirse un domingo de ramos era distinto a cualquier otro día; ropa nueva que sabía que mamá había comprado escotando moneda a moneda, vestido blanco impoluto y calcetines cortos con un lazo al borde. No le gustaba esta indumentaria, le hacía perder su yo más íntimo y personal, pero se dejaba hacer contentando al final a otro. Aquellos zapatos no le dejaban correr, la suela era tan fina que no resistía la rugosidad de las piedras de aquel caminar de antepasados, quizá fuese porque los zapatos eran de segunda puesta, mamá los había conseguido en no sé qué casa de señoritos. Tampoco le gustaban, odiaba esta situación sabiendo que ella se agachaba frente aquellos seres incompletos de sentimientos y ausentes de vida personal.
Seguía corriendo, era el tercer toque de la campana. Sabía que sus amigas estaban dentro, sentadas, con las manos sobre las palmas ocre sobre las que lucían lazos de absurdos colores. No quería llegar, al tiempo que sabía tenía que hacerlo.
Bajo el vestido blanco dibujado de flores azules de distintos tamaños y formas, llevaba aquellas bragas y camiseta a juego que le limitaba su esencia personal. La tía abuela había hecho, ganchillo a ganchillo, segundo a segundo, marcando las horas de la tarde incompleta.
Nada le dejaba ser ella misma.
Pero corría esperando que allí adentro del frío de la Iglesia del Salvador, le encontrase a Él con el que hablaba sin necesidad de contar con nadie, ni de vestirse como si fuese nadie, ni de soñar como si nadie escuchase sus más íntimos y personales deseos.
Al entrar el cerrojo de la puerta delató su presencia, y la aldaba sonó cual sollozo sobre el bronce. Algunos se volvieron para mirar a aquella que llegó tarde, pero sin mirar alrededor buscó su presencia y allí estaba. Subido al asno, bajo su capa blanca a la que habían adornado con absurdos dorados que no acompañaban ni siquiera el momento histórico de la imagen. Ella le miró y Él le devolvió la mirada, como cada Domingo de Ramos, cuando ella no era Ella ni él podía ser Él!
 
02-03-2017
Y un día comienzas a decir que no, que basta ya. Cuando vives en el rápido caminar de los días, es difícil a veces discenir entre lo que es conveniente o no, entre lo bueno y lo malo por llegar a extremos, las empresas y organizaciones aprovechan esa vorágine diaria para sacar de tí tu mejor tú, y utilizarlo en pro de sus beneficios, sin ni siquiera una palabra de agradecimiento.
Pero un día comienzas a decir no, y esa palabra resuena por dentro como un eco, que te ensancha el pecho y deja al corazón latir más libre.
Y ese día, sientes que las cosas van zarpando a la búsqueda de mejores puertos, donde los barcos pueden dejar ondear las velas

27-02-2017
Hagas lo que hagas, que salga de tí.
Cierra puertas sin que su roce con el marco haga ruido alguno.
Aún sabiendo que el tiempo malgastado nunca volverá, disponte a vivir con fuerza lo que queda de vida.
No escuches a los que entregan su alma, predicando palabras contrarias desde su boca.
No vivas espejismos en mares de sal roja, busca el frescor de la brisa transparente.
Porque eso será la definición de vivir, no teniendo que sentir como Edith, esposa de Lot, al mirar atrás.

 
24-01-2017
Y no había hilos ni mano alguna que la sujetase desde dentro, y sin embargo parecía no poder mover sus extremidades. Era el tiempo que llevaba parada en aquel antro, que parecía se le había olvidado cómo se debía caminar o qué se sentía cuando le daba el sol en la cara. Poco a poco, fue moviendo cada parte, como rompiendo la armonía de un solo cuerpo. ¡Se movía! Podía acercarse hasta la ventana a mirar qué sucedía al otro lado de la pared, y podían verla, necesitaba arreglarse un poco ese cuerpo que no sabía aún moverse del todo solo.

23-01-2017
A veces el tiempo de espera se hace largo, parece que los minutos son tan extensos como los años. Mientras eres una oruga que bien camina por el suelo entre arena y piedras o intenta trepar a algún arbusto, con el único objetivo de alimentarse comiendo alguna hoja; pese al esfuerzo que puede suponer encarmarse tronco arriba sabiendo que tiene guardar la mejor de sus energías.
Y los días pasan, y unos tienen sol y otros lluvia, y hay que resguardarse en alguna sombra, porque el objetivo es mañana y los sueños están en el vuelo.
Porque la oruga, un día se resguarda del mundo y de todos, y teje con paciencia su capullo para nacer de nuevo, y es que este animal tiene esa opción de nacer una vez más sintiéndose bella y libre. Porque la oruga vive y espera ser mariposa algún día, con paciencia, despacito, y sabiendo que pase lo que pase emprenderá el vuelo.

 
10-01-2017
Y para sentir mi piel tranquila, antes tuve que sentir como el viento la azotaba haciéndome percibir cada uno de sus poros;
y para sentir que no había dolor, antes tuve que sentirlo desde dentro como taladrando el alma sin saber por qué;
y para sentir mis ropas secas y confortables, antes tuve que caminar bajo la lluvia sabiendo que aunque mirase hacia el cielo no podría ver los rayos del sol;
y para sentir el calor bajo mi manta, antes caminé por aquel campo infértil que cubría sus surcos con el frío rocío de la mañana;
y para ver el amanecer, antes tuvo que venir la noche a envolverme haciéndome sentir miedo;
y para navegar sabiendo que el mar está en calma, antes viví la tempestad soltando amarras que pese al movimiento lastraban mi cuerpo al fondo;
y no quiero sentir la vida tras haber sentido la muerte, antes tuve que sentir que tras la tormenta siempre aparece la luz.

11-12-2016
Sobre...
Blanco, sobre las hojas. Frío, sobre la hierba húmeda.
Así era la mañana, la sensación bajo los pies húmedos.
Amarillo, sobre la montaña del caolín. Templado, sobre las copas desnudas de los nogales.
Así era el atardecer, el caminar sobre el legío tras el sol que se esconde.
Negro, sobre los tejados. Cálido, sobre las chimeneas humeantes.
Así era la noche, las ganas de estar frente al calor del hogar.


08-12-2016
Huele el roble mientras cruje, parece que habla mientras las llamas lo abrazan. Rojo. Calienta mientras se consume. Brilla. Te hace sentir mientras tu cuerpo se estremece... 

08-12-2016
Tendría más o menos mi edad, aunque su estilo de vestir bien parecía de un niño de diez años. Ella le llevaba de la mano, enjuta, con el pelo blanco bien enrollado en un moño bajo y ropa oscura. Estaban sentados en la parte trasera del autobús como intentando ocultarse del mundo. Pronto entendí la razón, aquellos gritos de él en un lenguaje incomprensible, que se entremezclaban con los susurros de ella pidiéndole callar, le abrazaba al tiempo que gritaba, ella le sujetaba la mano con infinito cariño. Él miraba por la ventana, nunca la miró a los ojos. Ella miraba al resto de pasajeros del autobús como pidiéndo perdón con los ojos también. Los gritos sonaban como suena el silencio cuando duele. Nadie les habló y nadie les miraba, nadie se atrevió a sentarse al lado, por lo que ella sufrió aún más creo, mientras que él no parecía sentir nada de este lado del mundo. Él tiene parálisis cerebral y ella toda una vida entregada a un hijo y un amor verdadero.
 
12-11-2016
El monte se va preparando para el invierno. La procesionaria duerme en su nido que espera cada mañana de rocío que entre el sol, que aún pareciendo que calienta engaña. Huele el monte a humedales, el alrrillo saca sus espinas dejando morir las hojas sobre la chasca de los pinos. Ya no quedan rojos de frutos más que algún escaramujo que se deja ya caer a golpe de viento, para acompañar con su color a las pocas setas que bordean el camino. Y el musgo rodea los pinos, protegiéndoles antes de que sea tarde como un manto verde de estrellas...

10-10-2016
A veces ves el río pasar, y sientes que suena porque el agua se mueve deprisa, pero no lo oyes.
A veces ves el río pasar, y sientes que las gotas que salpican en las curvas te rozan, pero no las sientes.
A veces ves el río pasar, y sientes que no sientes, que tus sentidos se han marchado lejos, que las sensaciones saben a vacío, que los sentimientos huelen a silencio...
A veces ves el río pasar...

01-10-2016
Sube el lobo por la ladera, adentrándose entre pinos de piel canela hacia el rincón del buitre.
Y allí estaba el jabalí, cual Quijote acompañado de su Sancho, escudero fiel que da cariño a cambio de aprendizaje, de las lecciones de la vida.
Y las hembras se mantienen quietas, ciervas, muflonas y cabras, discretas, más pequeñas y de pelaje rudo.
Y allí arriba en el rincón, se asoman al nacimiento del Escabas, que suena, que invita a la vida. Y bajo el boj, las egagrópilas del águila culebrera, que cierra sus ojos amarillos bajo el sol del otoño.
Y siguen los jarotes, hacia Lagunillos buscando aliviar su hambre y sed bajo las ramas del sauce llorón, que hoy comparte su sombra con las risas de los niños.

04-08-2016
Sobre el significado de la libertad... viviendo en una ciudad.
Con lo grande que es la palabra entre sus ocho letras, se empequeñece cuando la vives en la gran ciudad porque pierde el sentido.
Los días son iguales, iguales los olores y los colores que te rodean.
Las personas son distintas, distintos rostros y distintas vivencias tras cada una de esas miradas.
Pero dónde está el sentido de la libertad?
Los niños no pueden ir solos, por el miedo que el hombre causa en el hombre.
Los adultos van solos, infinitamente solos porque la ciudad no abriga a las personas.
No hay libertad! Ni desde dentro ni desde fuera!
Sentir la soga que deja el camino de no más de dos metros, y sentir que mañana a lo mejor hasta es más corta.
Y dónde sentir la libertad? A dónde buscarla si es que todavía existe en aquel lugar?


03-08-2016
Cuando la vida entremezcla grandes silencios y sonidos que marcan las horas. A la mañana es el gallo quien suena a lo lejos, provocante como una llamada a la vida tras el sueño, como una invitación al movimiento tras la quietud. Y el día comienza a transcurrir mientras las ramas de los árboles marcan la llegada del sol, con el crujir seco. A lo lejos el ladrido de un perro que parece indicar algo que se acerca, un nuevo sonido tras los segundos, la campana de la iglesia; para unos este sonido suena a esperanza, para otros silencio interior, y para otros el vacío de la pérdida de aquel que ya no está y dejó la vida por silencio.
Y el día continúa, roto por un sonido lejos de lo natural, un pitido que anuncia la llegada del panadero, o el frutero, o cualquier comerciante que provoca las primeras conversaciones en la plaza, bajo la sombra de la pared de la iglesia. Y comienzan a salir los niños, cuyo sonido no puede ser otro que las risas de la vida, la esperanza de un mañana dichoso.
Y más silencio, una azada que rompe sobre el árido terreno que le falta agua, porque es ese el sonido que se echa en falta, el agua abriéndose camino sobre la caliza que está más seca que aquellos días de invierno que dejaba escurrir sobre su manto la lluvia a raudales.
A lo lejos podría ser un carpintero, que imagino de colores buscando algún pequeño animalillo en el tronco seco, un jilguero o un gorrión que aletean bajo los tejados. No hay ruido urbano, no hay constancia en el sonido solo en el silencio.
Y ahora solo queda el autillo, lejos, oscuro, preparando el mayor de los silencios, que prepara el mañana, ese que aún hoy no sabemos si vendrá entre bullicio o respetando el silencio.

25-06-2016
Entre espliegos, tomillos, gamones y morqueras los jarotes se adentran monte arriba por el camino.
A la izquierda Uña, al abrigo de las rocas que la abrazan y protegen de un valle, que viene frío, y que entre regatos deja salir el agua por las grietas que la caliza permite brotar cual lágrimas que dan vida.
Y huele a paz y se oye el silencio, entre valles verdes a la sombra del pino rodeno, que se encumbra hacia el cielo como si quisiera volar sin mirar abajo la raíz sedienta de vientos que le ata.
Y los jarotes ven pasar el tiempo, entre recuerdos de señores y guardas que protegen al amo sin ver más sentimientos, porque los sentires duelen y no se los llevó el paso fugaz de los que hoy vivieron...
Y su historia acallada, por mil y una razones que aún hoy guardan dentro, pero que algún día, alguna pluma, algún papel hará que el grito silencioso brame como el ciervo lo hace sobre los pinares yermos.
Desde la recta de los puestos, por el vado de Fuentealbilla, a subir a la Railla, cruzamos al mirador de Uña, por la ceja hasta el cerro pajarejo, pasando por la ceja del Collao, bajamos a la risquilla, fuente del mosquito...

09-02-2016
Y sentir el agua helada sobre tu rostro mientras el resto del cuerpo se resguarda, con miedo de ser visto con la angustia de sentir, la realidad vivida a través de los ojos cegados por las luces de lo lejos.
Llueve sobre la ciudad y las gotas, lejos de caer con suavidad sobre los cuerpos lo hacen con dureza sintiendo que será la última vez que caigan así, porque el gris del asfalto las hará desaparecer como si nunca hubiesen existido.
Y saber que el tiempo no ha de volver atrás y que los errores viven y apresan, cual luciérnaga que vuela mostrando la luz tenue en movimiento, pareciendo que desaparecerá y que sin embargo aparece cada segundo por detrás de las ramas (...)

05-11-2015
Vuela... emprende el vuelo cada día de tu vida,
Vuela persiguiendo los sueños que parezcan lejanos,
Vuela buscando un campo de flores que te regale su olor,
Vuela escuchando un jilguero que hable de amor
....
Y siempre VUELA sintiéndote libre para seguir siendo tú!

03-11-2015
Hay días de lluvia en que se escucha el silencio y las gotas que rompen sobre los cristales, no hacen otra cosa que hacer eco en el vacío de dentro.
Hay días de lluvia en que quieres correr sintiendo el viento y las gotas que caen, no te empapan por dentro que es donde sientes que necesitas vivir lo que estás perdiendo.
Hay días de lluvia en que sueñas que vuelves a vivir aquel tiempo, pero el agua se ha llevado hasta el último suspiro de lo que estabas sintiendo.
   


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